GIS son las siglas por las que se conoce en inglés a los Sistemas de Información Geográfica. Desde su popularización en los años sesenta del pasado siglo, los GIS han sido un método aplicado a ciencias tan diferentes como la biología, la economía, el urbanismo, etc., para acabar transformándose en una ciencia en sí misma. Integrando desde la geografía hasta el más puro data science, los GIS son una infraestructura o marco operativo que funciona como metaciencia al combinarse con otras.

John Snow (Wikimedia Commons)

Es difícil situar históricamente el nacimiento de los GIS. Aunque no se consideraron una ciencia hasta entrada la década de los noventa, podemos mirar mucho más atrás hasta el siglo XIX para encontrar una primera aproximación a lo que hoy en día llamamos GIS: durante la epidemia de cólera en el barrio londinense de Soho en 1854, el médico inglés John Snow tuvo la idea de señalar en un mapa los casos de enfermedad que se iba encontrando. A través de esta visualización en el espacio geográfico, se dio cuenta de que su dibujo de la incidencia de la enfermedad coincidía en gran medida con la estructura de la red de canales de agua, que estaban contaminados.

Snow es considerado el padre de la epidemiología, pero también podemos considerarlo un precursor de los Sistemas de Información Geográfica. En su método encontramos varios elementos comunes con los GIS como la aplicación de la dimensión geográfica o el uso de capas de información (una con los casos de enfermedad, otra para la red de canalización).

Este tipo de sistemas precursores de los GIS han sido utilizados a lo largo de la historia para resolver cuestiones de todo tipo. En el caso del urbanismo, podía solucionar problemas como dónde situar una planta de tratamiento de residuos, un hospital, etc. Al principio los GIS eran algo rudimentarios: cartón, tinta, papeles de calco… Actualmente, al hablar de GIS, nos encontramos ante productos tecnológicos de alto valor con los que poder aplicar la ciencia del dónde a casi cualquier disciplina.

Es a partir de los años sesenta cuando se empieza a hablar de los GIS como un aliado para casi cualquier tipo de disciplina, ciencia o campo de estudio. Unos años antes, la publicación de Elements of cartography, de John K. Wright, sentaba las bases de la geografía cuantitativa que, una vez madura la informática, se uniría a ella dando lugar a los Sistemas de Información Geográfica tal y como los conocemos hoy.

Esta interacción con otras ciencias de la que hablábamos ha enriquecido a esta ciencia del dónde, aportando tanto conocimiento como elementos analíticos de gran utilidad. Tanto es así que, hoy en día, los GIS pueden convertirse en aliados de negocio casi en cualquier tipo de empresa. La componente espacial supone añadir una nueva dimensión (o tres, siendo estrictos) a la ya clásica segmentación por edad, intereses, nivel económico, hábitos de consumo, etc. Optimizar una campaña de marketing, averiguar el mejor lugar para abrir un nuevo punto de venta, conocer de antemano dónde va a triunfar un producto o servicio… En definitiva, ahorrar costes y maximizar los resultados al mismo tiempo es posible gracias al llamado geomarketing.