Actualmente, a la hora de elaborar cartografías, contamos con la inestimable ayuda de las imágenes por satélite. Sin duda, la posibilidad de hacer una fotografía desde un satélite —en definitiva, de ver la Tierra desde el espacio— nos permite dibujar costas, cordilleras, ríos y desiertos con fidelidad. A lo largo de la historia, la cartografía ha pecado en diversas ocasiones de lo que ahora llamaríamos “pseudociencia”, provocando errores cartográficos e incluso mitos y relatos de tierras paralelas al crear regiones inexistentes.

Algunos de estos errores cartográficos se subsanaron rápidamente, pero otros permanecieron en los mapas durante siglos.

Los primeros mapas se trazaron a través de la observación directa, es decir, mediante los viajes y expediciones de aventureros y navegantes. Debido a esto, los territorios inexplorados se completaban con suposiciones y asunciones sobre cómo debía ser la Tierra más allá de lo conocido, basándose en cálculos extraños en muchas ocasiones. Estas suposiciones daban lugar a errores cartográficos que en muchos casos se dieron por buenos.

Islas que nunca existieron

Tras el descubrimiento de gran parte de la tierra emergida del Hemisferio Norte durante el siglo XV, los cartógrafos de la época teorizaron sobre la existencia de una tierra en el Pacífico Sur que de alguna manera hiciera de “contrapeso”. Durante tres siglos, una presunta Terra Australis apareció en atlas y cosmografías de todo el mundo. A menudo recibía el nombre de Java la Grande y se creía que era la isla más grande de la Tierra.

Errores cartográficos Java la grande

Continente de Java la Grande – Wikimedia Commons

Traducir a ilustraciones la simple observación, ya sea desde el mar o desde tierra firme, tiene sus debilidades. Entre los siglos XV y XVIII, los atlas mostraban frente a la costa oeste norteamericana los contornos de la supuesta isla de California. No hay consenso sobre el origen de este mito, pero sí se registraron multitud de informes contradictorios durante este periodo de tres siglos hasta que el rey Fernando VI comunicó mediante un decreto que California no era una isla.

Errores en mapas Isla de California

Isla de California – Wikimedia Commons

Mentiras como montañas

En el siglo XIX, casi la totalidad de los mapas de África representaban la existencia de una cordillera paralela al ecuador que recorría el continente de este a oeste. Recibió el nombre de Cordillera de las Montañas Kong y apareció por primera vez a finales del XVIII tras las expediciones de Mungo Park por el continente africano. Durante 100 años las montañas aparecieron representadas en decenas de mapas diferentes.

Errores cartográficos Cordillera de las montañas Kong

Cordillera de las montañas Kong – Wikimedia Commons

Una vez más las suposiciones fueron malas consejeras para la cartografía. La idea del magnetismo de la Tierra y el hecho de que las brújulas apuntaran al norte hizo a muchos suponer la existencia de una gran montaña magnética en medio del Ártico. La montaña llega incluso a aparecer en un mapa de Gerardus Mercator, quien ideara la que aún hoy en día es la proyección geográfica más habitual.

Gran montaña magnética del Ártico

Gran montaña magnética del Ártico – Wikimedia Commons

Mapas que mienten deliberadamente

No todas las incorrecciones en cartografía son errores de cálculo, confusiones o suposiciones incorrectas. Una práctica históricamente común en cartografía es la que recibe el nombre de trap street (calle trampa). Al ser los mapas una representación más o menos fiel de una realidad física, se trata de obras muy susceptibles de ser plagiadas. Por eso muchos cartógrafos incluían en sus mapas ilustrados una serie de elementos geográficos ficticios que ayudarían a detectar un posible plagio. Podía tratarse de calles inexistentes, de variaciones en calles reales o incluso fragmentos de tierra.

Errores cartográficos en la actualidad

Decíamos al comienzo del artículo que la tecnología actual permite una fidelidad casi absoluta a la hora de elaborar un mapa. Sin embargo, ciertas combinaciones de factores pueden causar la aparición de errores cartográficos incluso en plataformas consideradas fiables como Google Earth o Google Maps.

Uno de los casos más llamativos es el de Sandy Island —también conocida con los nombres de Arenosa o Île de Sable—. Entre 1908 y 2012 se dio por válida la presunta existencia de esta isla del Pacífico. Lo más curioso del caso es que se cree que el origen puede estar en el trapping utilizado por los cartógrafos para evitar la copia, lo que unido a una extraña sombra en las imágenes por satélite localizada en el mismo punto dio lugar a su consideración como isla por parte del software de Google.

Hasta 2013 una de las más conocidas del archipiélago escocés de las Hébridas —la isla de Jurano aparecía reflejada en Google Maps, aunque sí sus carreteras principales e incluso su contorno. Al parecer se trataba de un simple error de programación, pero permaneció así durante años.

Isla de Jura

Isla de Jura – Wikimedia Commons

La cartografía y los sistemas de información geográfica continúan evolucionando gracias a la tecnología. Al tratarse de una disciplina que refleja una realidad del tamaño del planeta, cabe esperar cierto margen de error a pesar de dicha tecnología. No obstante, como fuente de mitos y leyendas, los errores cartográficos pueden llegar a resultar muy divertidos.