En la anterior entrega de este doble artículo sobre la historia de los mapas hablábamos del origen de la disciplina cartográfica y los primeros elementos que la revolucionaron. Pero sin duda, el descubrimiento de nuevas tecnologías, métodos e incluso continentes ha hecho que siga evolucionando hasta nuestros días.

Tras la primera representación conocida del Nuevo Mundo, un nuevo continente se convertía en el nuevo reto. Cuando aún no se había conseguido una fidelidad suficiente en los continentes del mundo conocido, el foco de la historia de los mapas pasó a centrarse en América.

El nombre de América

La primera vez que el nuevo continente se denomina América es en la “Universalis Cosmographiae” de Waldseemüller. Basado en la proyección cónica de Ptolomeo, representa los —por entonces cuatro— continentes en una cuadrícula de doce hojas, con los meridianos como líneas curvas y los paralelos como líneas concéntricas.

Universalis Cosmographiae, Waldseemüller - Wikimedia Commons

Universalis Cosmographiae, Waldseemüller – Wikimedia Commons

La ciencia geográfica

En 1527 y bajo las órdenes del rey de España, el portugués Diego Ribeiro traza el primer mapa que se puede considerar científico, ya que sigue perfectamente las latitudes. Por primera vez apreciamos la extensión del Océano Pacífico. El mapa de Ribeiro traza con precisión las costas, basándose en información de los viajes de Magallanes y Elcano, a falta de la costa oeste norteamericana, aún inexplorada.

Mapa de Diego Ribeiro - Wikimedia Commons

Mapa de Diego Ribeiro – Wikimedia Commons

La proyección definitiva

En 1569, el cartógrafo Gerardus Mercator pasa a la historia de los mapas con su proyección cilíndrica. Una auténtica revolución para la navegación, la proyección de Mercator se convierte en el estándar para la cartografía en occidente. Esta proyección permite trazar un planisferio sin demasiados problemas, pero pierde fidelidad según se aleja del ecuador.

Mapa de Mercator (1569) - Wikimedia Commons

Mapa de Mercator (1569) – Wikimedia Commons

El primer Atlas

El siglo XVI supone uno de los momentos más importantes para la historia de los mapas y la cartografía. Quizá por eso Abraham Ortelius publica su “Theatrum Orbis Terrarum”, una suerte de resumen del desarrollo cartográfico durante el siglo. Se considera el primer atlas de la historia y está compuesto por 53 mapas que se basan en diferentes autores.

Theatrum Orbis Terrarum - Wikimedia Commons

Theatrum Orbis Terrarum – Wikimedia Commons (Dominio público)

Más allá de la Tierra

El racionalismo desarrollado hasta el siglo XVIII es quizá el causante del siguiente gran paso adelante en la cartografía. El ansia por el conocimiento científico lleva a Samuel Dunn a reflejar en una misma pieza un mapa fiel de la Tierra, la Luna y las constelaciones en 1974. Este mapa divide la Tierra en dos hemisferios, consiguiendo una altísima fidelidad en la representación territorial.

El mundo en hemisferios de Samuel Dunn - Wikimedia Commons

El mundo en hemisferios de Samuel Dunn – Wikimedia Commons

Nuevas proyecciones

La estandarizada proyección de Mercator fue objeto de críticas desde su aparición y lo sigue siendo hoy en día. En 1856, en el Polish Geographical Magazine, aparece por primera vez la proyección de Gall-Peters. Si bien Mercator permitía la fidelidad en la representación de ángulos a costa de perderla en cuanto a las áreas, Gall-Peters presenta justo lo contrario. Las áreas de la superficie de la Tierra se representan de manera proporcional, pero perdiendo la fidelidad de ángulos y distancias.

Proyección de Gall-Peters - Wikimedia Commons

Proyección de Gall-Peters – Wikimedia Commons

La visión tridimensional

El salto definitivo se da en los siglos XX y XXI. El lanzamiento de satélites, la aparición de los Sistemas de Información Geográfica (GIS) y el desarrollo de la fotografía aérea dan lugar a representaciones de la Tierra con una fidelidad del 100% por primera vez. En el año 2005, Google lanza su software Google Earth, que permite visualizar la Tierra en tres dimensiones en cualquier equipo doméstico. Esta función de tridimensionalidad va evolucionando hasta aplicarse a edificios y accidentes geográficos.

Captura del software Google Earth

Captura del software Google Earth

Capas de información

Una de las funcionalidades de Google Earth y elemento principal de los GIS en la actualidad es la de incluir capas de información. A través de la combinación de la imagen cartográfica con informaciones sociodemográficas, podemos obtener análisis complejos de la realidad espacial de manera inmediata. Desde el punto de vista empresarial, los Sistemas de Información Geográfica permiten reducir costes, aumentar la productividad o apoyar la toma de decisiones, entre otras muchas ventajas.

Captura de software Quantic - Mediapost

Captura de software Quantic – Mediapost

Cuarta dimensión: el tiempo

En la actualidad, cuando puede parecer que en cartografía está todo hecho, la historia de los mapas está lejos de llegar a su fin. Si el último gran salto tecnológico llegaba de la mano de la tercera dimensión, el que estamos a punto de vivir se basa en la introducción de una cuarta: el tiempo. Comenzamos a ver iniciativas como la de Planet.com de proveer de un servicio de visualización de espacio y tiempo que permita la posibilidad de acceder a un histórico. Combinando esto con las capas de información, podemos observar cambios en el clima, en el paisaje urbano o incluso controlar la contaminación.

 

La historia de los mapas sigue en continuo desarrollo. En el futuro podremos ver cómo la visualización de mapas y los Sistemas de Información Geográfica siguen mejorando y siendo cada vez más accesibles. Tras una evolución tan amplia y mediante la aplicación de imágenes por satélite de cada vez mayor resolución, el uso de drones y otras tecnologías aún por desarrollar, podemos esperar por ejemplo la posibilidad de visualizar mapas en tiempo real. La cartografía revolucionó la navegación y el comercio, los GIS revolucionaron las ciencias sociales y naturales… El futuro de los mapas será otra revolución.