El uso masivo de las redes sociales por parte de los usuarios y el denominado ‘Internet de las cosas’ (IOT, Internet of Things) ha permitido recoger millones y valiosos datos que, como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, se pueden aplicar en infinidad de ámbitos gracias a las tecnologías Big Data. Esto incluye, cómo no, la construcción de las ciudades del futuro, denominadas como Smart Cities o Ciudades Inteligentes.

¿CÓMO AFECTA EL INTERNET DE LAS COSAS A LOS NEGOCIOS LOCALES?

Y es que el Big Data se ha implantado en la sociedad y, casi sin darnos cuenta, se ha convertido en un factor muy importante en las diferentes Administraciones Públicas de numerosas ciudades del mundo para tomar decisiones con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Las ciudades crecen y los habitantes ofrecen toneladas de información para ordenar y analizar. Estos datos se utilizan para entender cuándo, cómo y por qué se forman las multitudes, y para predecir sus movimientos y acciones.

Gracias a los datos recogidos a través de los usuarios/ciudadanos, los Gobiernos pueden tomar decisiones con más información y recursos, además de recopilar nuevos datos para tratar y paliar temas como la sostenibilidad y el deterioro ambiental o el volumen del tráfico en las ciudades. Hablamos de un proceso de retroalimentación que nunca se detiene, que tiene por objetivo diseñar y cambiar la forma de entender el entorno urbano.

TRATAMIENTO DE LOS DATOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SMART CITY

Una Smart City se construye a partir de un modelo sostenible y eficiente que permite a sus ciudadanos adaptar la ciudad a sus nuevas formas de vivir y trabajar. Esta concepción de ciudad crea nuevas funcionalidades y usos del entorno público que transforman también el aspecto físico de las ciudades, pero ¿cómo es posible? La gestión de toda información y el análisis que ofrece el Big Data, permite obtener predicciones e incluso recomendaciones que son de gran utilidad para los agentes públicos y el día a día de los ciudadanos.

La fuente principal de recolección de datos proviene de las aplicaciones de geolocalización, que siguen los movimientos y dinámicas sociales donde los usuarios comparten su actividad en tiempo real. Esto permite la optimización y reducción de costes de servicios públicos como el alumbrado, la recogida de basura, la predicción de fenómenos naturales o el control de los niveles de contaminación. También Internet y las Redes Sociales llevan tiempo consolidadas como una gran fuente de recolección de datos, tanto cuantitativos como cualitativos, que permiten anticiparse a las tendencias y gustos de los ciudadanos a partir del estudio y valoración de los sentimientos de una gran masa de usuarios.

Por otro lado, en cuanto al ‘Internet de las cosas’, se utilizan cotidianamente artículos como las tarjetas de transporte público, tarjetas de crédito y débito que facilitan una gran cantidad de información sobre los desplazamientos de los ciudadanos y el uso de rutas en transporte, control de gastos y seguridad. Todos estos datos pueden beneficiar a las decisiones del día a día de los habitantes de una ciudad.

En las Smart Cities, los bloques de pisos, colegios y parques se convierten en edificios inteligentes para medir y obtener información desde una perspectiva global.

SMART CITIES EN ESPAÑA

En España encontramos varios ejemplos de ciudades que se han sumado a proyectos piloto para convertirse en una Smart City:

  • Barcelona ha sido la única ciudad española incluida en el informe The Smart City Playbook publicado por Nokia. Este libro dedicado a las Ciudades Inteligentes recoge las mejores prácticas en materia de Smart City llevadas a cabo en las ciudades líderes en estrategia inteligente. Este documento considera a Barcelona una ciudad pionera en permitir a sus residentes opinar y votar sobre proyectos de rehabilitación urbana.
  • En el barrio El Pau Gumbau, de Castellón, se monitorizan todos los servicios públicos a través 25 sensores repartidos en diferentes espacios con el objetivo de optimizar su uso y mejorar su eficiencia.
  • Las TIC también se han implantado en el núcleo urbano de Valencia bajo una estrategia encaminada a beneficiar a sus ciudadanos con la reducción de costes y tiempo empleados en los trámites administrativos.

Ciudades y municipios como Rivas, Alcobendas o Gijón apuestan, igualmente, en convertirse en Smart Cities con multitud de proyectos.